Campaña para el desarme del tiovivo en la plaza Alfons el Savi. Segunda parte.
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El día siguiente a la acción, algunos miembros madrugadores de Som Gent Anònima (SGA) nos acercamos al tiovivo para ver cuál había estado la reacción desatada por la intervención de la madrugada anterior. Nos compramos unos churros en la churrería de al lado, y nos sentamos tranquilamente en un banco de delante del tiovivo. Nuestro desconcierto fue total cuando pudimos comprobar que todo, absolutamente todo, seguía igual que el día anterior. Con completa normalidad.
Los cavallitos eran llenos de niños, y de padres y madres que acompañaban a los niños. Y la atracción daba vueltas con un tanque que derramaba sangre roja como si siempre hubiera sido así. Nadie parecía sorprendido, extrañado o escandalizado. Los niños y niñas subían al tanque y jugaban a disparar con las escopetas. Y por si eso fuera poco, los carteles que habíamos colgado explicando la acción seguían allí. El amo del tiovivo ni tan siquiera se había molestado en quitarlos. De todas las reacciones posibles, la no-reacción, la indiferencia, era lo peor que nos podía pasar. Nos volvimos a casa decepcionados y desconcertados, pensando que no habíamos sido capaces de provocar nada.
Pero pocos días después, cuando ya estábamos planeando qué día volveríamos a colarnos en el tiovivo para realizar una acción más contundente, pasando por allí de casualidad, vimos que el tanque daba vueltas cubierto con una lona. Debajo de la lona, todavía podía verse el reguero de pintura roja. ¡Nos habíamos salido con la nuestra!

No sabemos si lo que nos pareció una falta de reacción el primer día no era más que una falta de tiempo para conseguir la lona y cubrirlo. No sabemos tampoco si fue el discurso en contra del tanque (quizás el propietario del tiovivo, ¿por qué no? estaba de acuerdo con nosotros) o la amenaza de una segunda acción más contundente lo que convenció al dueño de la atracción a cubrir-lo, como habíamos exigido en nuestro comunicado. Lo cierto es que meses más tarde el tanque sigue cubierto. Seguiremos observando.
La imagen del tanque escondido debajo de la lona es mágica y de un simbólico importantísimo. ¡Viva los tiovivos sin vestigios de guerra! ¡Viva las madrugadas encapuchadas!

August 12th, 2009 at 7:44
Vivan las madrugadas encapuchadas!
hermosa acción
Pellizcos de complicidad
seguiremos al tanto
hasta tantearnos
abrazos