Los reyes son los padres
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Estas Navidades las calles de Barcelona se han llenado con un mensaje terrorífico: Los reyes son los padres. Centenares de pegatinas han sido pegadas y distribuídas por parte de la ciudad y pueblos de su alrededor.
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Ey, ¡que no te engañen! La Navidad es una farsa.
Ve a la cabalgata, fíjate en el rey negro. Es tu vecino con barba postiza y la cara pintada. Desde las lujosas carrozas os bombardean con caramelos envueltos en propaganda de La Caixa. La única mágia de la Navidad es el dinero.
Esta Navidad, como todas, las colorainas, las decoraciones y las músicas empalagosas han acompañado el abrir y cerrar de las máquinas registradoras, puestas a prueba en el contexto de la crisis. Y quien las ha alimentado han sido tus padres.
Sí, los reyes son los padres y se han hecho un hartón de gastar en un puñado de cosas innecesarias con la falsa ilusión de que vuestra vida a partir de ahora será un poco mejor. Pero esta sed de consumir no se ha saciado, y ha encontrado la salvación en las Rebajas.
Enero ha llevado consigo descuentos de hasta un 70%, y en los centros comerciales todavía se pueden ver padres y madres con capa y corona. Pero esta no es de oro sino de chatarra, y la capa es un recorde de lycra descolorido e importado de la China.
Ésta es la verdadera leyenda de la Navidad y conviene destaparla. Niños y niñas del mundo, no dejéis que os engañen. No dejéis que os seduzcan con promesas y regalos. No escribáis la carta a los Reyes, haced una gran hoguera en la chimenea para escaldar el enorme culo de Papa Noel y no alimentéis al Caga Tió. No os portéis bien ni cantéis villancicos. Boicotead la cena familiar con una gran rebequería, no recitéis el poema navideño ni vayáis a la Misa del Gallo. Que no os tomen por idiotas. Tal y como están las cosas, el único regalo que aceptaremos será el pedo al cual la economía está destinada. La crisis total del sistema capitalista y de dominación. Pero entonces no podremos dejar que instauren uno nuevo, sino tomar nosotros las riendas de nuestras propias vidas.
Boicot a los reyes, boicot a los padres y las madres que nos engañan. La victoria es nuestra, ¡corre la voz!
